Al final me he visto Cañas y barro, la serie de televisión de 1978 que adaptaba la obra maestra de Blasco Ibáñez.
Debo decir que de las grandes novelas del Naturalismo hispánico del XIX-XX, ésta es una de las que no me leí en su momento, quizás debido al poco protagonismo que se le dio en las clases de Literatura; así que ésta era mi primera (y os aseguro que no será la última) incursión en la historia de la novela. Preparados porque llega una doble sesión: comentario de serie literaria y crítica al mismo tiempo.
Comencemos por pocas palabras: la serie me ha encantado, con todas sus letras. Incluso más que Fortunata y Jacinta, y La Regenta. La acción de la historia se traslada a un lugar concreto: la Albufera Valenciana, y narra la historia de los Paloma, una antigua familia de pescadores muy famosa en el pueblo. Es la historia de tres generaciones distintas en un momento (la transición al siglo XX) más cambiante que nunca. La del Tío Paloma, el mejor pescador del pueblo; de su hijo Tono, cuyo objetivo en la vida es cumplir la promesa a su esposa: cultivar arroz donde solo hay agua; y también la historia de Tonet, el nieto, la oveja negra de la familia; de Neleta, la codiciosa, enamorada de Tonet; y de la Borda, la hijastra, la leal, la fiel.
Esta historia es de las más trágicas que he visto, y lo digo de verdad. Desde el principio te das cuenta de que todo va mal en realidad: se aplaude y afama a aquellos que cultivan la maldad en su interior; y se despacha o se deja indiferente a aquellos que sólo quieren ser buenas personas. Es el ejemplo de la Borda, la hijastra de Tono. A diferencia de su hermanastro, ella es leal a su padre, le quiere de verdad, daría su vida por ayudarle (y lo hace). No es su hija, pero le hace caso, dedicando junto a él más de una década en cumplir la promesa a su difunta madre. Tonet, aunque Tono lo quiere, no dedica ni dos días a ayudar, mientras es afamado en la taberna por llegar de la Guerra de Cuba con mucho dinero y persigue a su amor de la infancia, Neleta, en un viaje que no puede terminar bien.
Y no lo hace, y esto no es un spoiler. Por que es una novela del Realismo, mas sobre todo, porque lo presientes desde el principio. Y no termina bien para nadie en la historia. El final es desgarrador, aviso a navegantes (nunca mejor dicho); y creo que de ese adjetivo ninguna de los dos series antes comentadas en esa cuenta se merecen. Y es que en esencia, el final de la serie es la historia del romance de Tonet y Neleta, de ser dos niños inocentes que soñaban con casarse y tener hijos; a dos adultos que... bueno, no digo más que llegaría el spoiler.
La serie consta de seis capítulos de unos 50 minutos de duración cada uno. A nivel audiovisual es una maravilla: la representación de la sociedad de la época es fidedigna, consta de una música que hace delicias en los oídos.
No digo mucho más. Como siempre, tenéis aquí debajo la ficha técnica y el enlace para ver la serie gratuita en RTVE a la carta: https://www.rtve.es/play/videos/canas-y-barro/. Y obviamente, la semana que viene comienzo a leerme la novela, que seguro es aún mejor.
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